¿Si realmente lo explotamos?

El proyecto de irrigación de Olmos, que fue gestionado durante la pasada gestión edil de Willy Serrato, pasó a convertirse de una posibilidad de inversión a ser el eje en el que puede girar el futuro y desarrollo de toda la región Lambayeque. Los millones de dólares que están siendo invertidos para su puesta en marcha, sin contar todo lo que se viene con la nueva ciudad inteligente, lo han hecho uno de los diamantes más preciados no solamente de Lambayeque ni del norte, sino de todo el país y me atrevo a decir que hasta de Sudamérica, por el inmenso impacto que tendrá en todos los niveles. Su ejecución permitió el crecimiento de miles de personas y la construcción que viene en camino le cambiará la calidad de vida a cientos más, pero esta situación no valdría de nada si es que las autoridades no toman esta iniciativa como progreso concreto y efectivo, y sobre todo un desarrollo sostenido en el tiempo. Con mucha alegría leía a través de las redes sociales que nuevos inversionistas están apareciendo en ese distrito, poco a poco la imagen empieza a tornarse más comercial porque nuevos negocios se están instalando, desde una pequeña bodega hasta una pollería como la que se acaba de inaugurar recientemente en la calle Huáscar. Sin embargo, aún esto es muy poco para lo que se tiene previsto realizar en Olmos, donde – como se dice popularmente – está la mesa servidita para que los comensales lleguen y disfruten de un banquete progresista como el que nunca antes pudieron disfrutar. Si las autoridades llegan a un consenso inmediato, ahorita nomás el proyecto Olmos debería de ser motivo de estudio obligatorio para los niveles primario, secundario e incluso universitario, pues tengo la plena certeza que de un total de 100 jóvenes estudiantes, solamente 4 o 5 saben realmente lo que significa un proyecto de tal envergadura. Entonces es responsabilidad directa de los gobernantes lambayecanos que el proyecto se “venda”, se promocione, se trasmita de mente en mente y cada vez más chiclayanos puedan conocer que desde hace un tiempo ya no pueden sentirse orgullosos solamente por sus playas, museos, gastronomía o agricultura, sino también por una obra monumental que pondrá a Olmos en la mira de todo un país, en el centro de todo un continente, porque será en Olmos donde empiece dentro de muy poco tiempo, el revolucionario cambio que tanto tiempo ha esperado la región Lambayeque. Si no aprovechamos esta oportunidad que se nos ha presentado en el camino, entonces después no nos quejemos cuando veamos cómo otras ciudades crecen y Lambayeque sigue estancada con solamente dos o tres centros comerciales.

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