Recién se apuran

Cada vez que empieza un año, los apuros y las prisas son las características principales entre las autoridades y las instituciones – ediles o regionales – que salen a la palestra a mostrar una preocupación de cara a un eventual fenómeno El Niño. Las declaraciones de los gobernantes dicen exactamente eso, que están sumamente preocupados y alertados por lo que podría ocurrir si realmente se presentan lluvias de moderada intensidad, porque saben que las consecuencias podrían ser bastante lamentables, tomando en cuenta que los trabajos de prevención han sido escasos o limitados. Hace poco nomás el mismo gobernador regional Humberto Acuña Peralta cuestionaba que algunos ministerios no se hayan preocupado por la realidad de Lambayeque y muchos menos hayan tomado acciones para poner su granito de arena y evitar que la población padezca con estas precipitaciones. Por otro lado, Javier Velásquez criticaba que las autoridades no hayan respondido al llamado del Colegio de Ingenieros para sostener esa reunión multisectorial y buscar la mejor forma de prevenir una catástrofe pluvial que podría dejar incomunicada a la región – por el lado sur – si se afecta el puente Reque, o aislados a muchos distritos y pueblos, como por ejemplo en Íllimo o Pacora. A pocos días o semanas quizá de que empiece a manifestarse El Niño, es necesario que las autoridades se convenzan que más allá de críticas o protagonismos, deben ponerse al frente de sus ciudades y su población, y unir esfuerzos para solicitar al gobierno central una respuesta inmediata. Y los congresistas son el puente directo para buscar la cita o reunión y conseguir los recursos que no solamente eviten inundaciones o pérdida de cultivo o ganado, sino que además permita integrar a todos los responsables de lograr que la población no sufra como en décadas pasadas, cuando prácticamente navegaban en pleno centro de su ciudad.

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