¿MURIÓ EL ANTI CORRUPTO?

Semanas atrás fui centro de una amenaza por parte de un excandidato al sillón municipal de Chiclayo, quien – al parecer – incómodo porque su nombre apareció publicado en este medio tras hacerse público una denuncia en su contra, enfiló sus baterías contra mí, autor de aquella nota.
Fiel a mi estilo, pasé por alto cada uno de sus improperios e ignoré la sarta de sandeces que lanzó por celular y dejó escritas en mi cuenta de facebook, que curiosamente él mismo buscó eliminar minutos después, pero no logró su cometido ni tampoco dañó la honra de mi familia y la mía; sin embargo, agradecí cada muestra de solidaridad de las amistades que me brindaron su apoyo por ese mal rato.
Pasan los días, y un nuevo hecho pone en el centro de la crítica a esta persona que, lejos de enmendar su camino, dizque el de anti corrupto, ha terminado por agravar su situación, resultando denunciado por un regidor que solo buscó defenderse de una burda maniobra con visos de extorsión.
Grafico todo ello porque más allá de la denuncia penal que podría hacerse merecedor por esta situación, quedará el escándalo desatado sobre él, como cuando lanzó una silla durante la firma del Pacto Ético y cuando con su ‘floro’ acallaba toda crítica en su contra.
Se cae una careta y con ello – creo y sostengo – muere el autoproclamado personaje anti corrupto que esta ciudad tenía y que – a los cuatro vientos – se atribuía una autoría que no le correspondía.
Quizá el anti corrupto haya sido solo un ídolo de barro, quizá, pero – sin duda – su historia nos deja y enseña una clara y cruda lección, un precedente que como chiclayanos jamás debemos de olvidar… Duela a quien le duela

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