Mercado de políticos

La campaña política rumbo a las elecciones presidenciales y congresales coge fuerza y se empieza a percibir el negociado de siempre de las agrupaciones políticas para convocar a sus filas a sus ‘mejores’ cuadros.
No sé si este inusual despliegue se da para llamar a ‘políticos’ (¿acaso están formados para serlo?) por su capacidad intelectual para promover iniciativas legislativas en el Congreso o por su capacidad económica para soportar la fuerte inversión que se requiere para realizar pintas, campañas publicitarias y favorecer a sus líderes.
En fin, se inició la contienda electoral, y los pases – cual transferencia de jugadores de fútbol se tratase – se dan de uno hacia otra agrupación política, están a la orden del día, con precios al mejor postor.
Y se inició incluso plagada de cabes y diatribas, y es -como siempre- el electorado que se ve obligado a soportar este triste panorama.
Golpes bajos habrá siempre, lo que particularmente me incomoda, es el nivel al que se desciende para denostar la imagen y simpatía que pueda tener tal o cual candidato.
¿Acaso el Jurado Nacional de Elecciones puede controlar ello? No, y no podrá hacerlo mientras no se dé la ansiada Reforma Electoral, trunca por intereses de grupos en el Parlamento, que se continúa impidiendo porque pone en salmuera sus planes para el 2016.
Candidatos de estos habrá siempre y para todos los gustos, la reforma es lo que todos los electores debemos anhelar, y no seguir en el reniego de siempre por lo que toca al momento de acudir a las urnas.

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