HUANCARUNA Y UNA HISTORIA QUE NO SE DESEARÍA CONTAR

En tres cuadernos de trabajo, la ONG ProJusticia acaba de hacer público una “historia que se quiere ocultar” y que involucra directamente al actual presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque a su paso por la azucarera Pucalá

2-1

CHICLAYO. En dos de tres entregas ofrecidas por el presidente de la ONG ProJusticia, Fernando O’Phelan, y a solo un día de que se cumplan 8 años del cruento asesinato del abogado Fernando Martín Arbulú Roca – 28 de octubre de 2008 – se hizo público un informe en el que se expone la vida, obra y “milagros” de Olivio Huancaruna, de quien se asegura “tiene mucho que explicar acerca del manejo empresarial de Pucalá, así como del posible uso de las cuentas de la empresa para el lavado de activos, debido a que existen múltiples indicios que lo vinculan a la comisión de grave irregularidades y hasta delitos”. Asimismo, el hecho que tendría que explicar cuál ha sido su participación en los asesinatos, amenazas y atentados que se han presentado en los últimos años, todos ellos vinculados a denuncias en su contra, sea por reclamos a los administradores que han dependido de él, o sea por romper tomas de la empresa hechas por trabajadores que solo han buscado defender sus derechos laborales.

“Este trabajo que sirva para que ante el anuncio del actual gobierno por una lucha frontal contra la corrupción abarque también todo lo que ocurre en las azucareras, constituyendo equipos policiales y de fiscales que procedan a realizar investigaciones detalladas de todas las muertes que han ocurrido en esta empresa, así como sobre los malos manejos que la han conducido a su crisis. Solo entonces, la sombra del empresario Huancaruna podrá ser disipada, para dar paso a una nueva gestión más responsable, transparente y que responda al interés de sus verdaderos accionistas y trabajadores”, expresó O’Phelan.

De estas dos primeras entregas, La Verdad reproduce parte del segundo cuaderno de trabajo.

Con un emporio empresarial a cuestas, ahora con mucho más responsabilidades tras la muerte de su padre Antonio Guzmán Huancaruna Saavedra, de un tiempo a esta parte Redublino Olivio Huancaruna Perales ha pasado a convertirse en uno de los más renombrados empresarios que tiene en Lambayeque su principal centro de operaciones.

A pesar de dirigir de empresas dedicadas a la producción y comercialización de café, a la siembra, cosecha y exportación de uvas, sumado a su reciente elección en el cargo de presidente de la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque, Olivio Huancaruna no ha logrado sacarse de encima una pesada cruz que carga desde el 28 de octubre del 2008, fecha en la que se registrara una de las más sanguinarias muertes jamás ocurridas en la historia de este departamento, y que –curiosamente – con este crimen se marcaba el inicio de las acciones delictivas de una de las organizaciones criminales más sanguinarias del norte peruano: “La Gran Familia”, encabezada por Román Ángel León Arévalo, alias “Viejo Paco”, actualmente recluido en una fría celda del penal de Challapalca.

En el tintero, Olivio Huancaruna y sus demás implicados como los primos Maxs Ayora Inoñán e Irvin Ayora Linares supieron muy bien librarse de la investigación a nivel del Ministerio Público y Poder Judicial.

En el caso del empresario cafetero, con una buena defensa del jurista Arsenio Oré Guardia, y quizá con una que otra artimaña legal y cercanía con los operadores de justicia que terminaron por conducir el Expediente Judicial N° 6957-2009 directamente al archivo de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, conllevando a que el cruento asesinato por encargo del hombre de leyes Martín Fernando Arbulú Roca – hasta la fecha – siga sin ser esclarecida.

A través de ProJusticia, se ha logrado establecer por testimonio de personas allegadas a Fernando Arbulú Roca que el día de su muerte en las afueras de su oficina ubicada en la intersección de la avenida Luis Gonzales y la calle Tacna – 28 de octubre de 2008, a manos de dos sicarios – el occiso tenía entre sus manos una Resolución Judicial que disponía su reposición en el cargo de Gerente General de la empresa Pucalá, que por esos años era conducida por el Consorcio Líder Azucarero del Norte (CLAN), conformado por los empresarios Carlos Roncal Miñano, Ernesto Flores Vílchez y Redublino Olivio Huancaruna Perales.

 

MARCADO PARA MORIR

El testimonio de Elías Zapata Rodríguez es por demás revelador y proviene de uno de los más cercanos colaboradores que junto a Arbulú Roca estuvo con él horas antes de su asesinato, y que acudió a recogerlo al aeropuerto internacional José Quiñones Gonzáles a su retorno de la capital de la república, a quien incluso narró y permitió leer el documento donde un juez disponía concederle una acción de amparo, permitiendo así su retorno al cargo que había ocupado entre los años 2006-2008, pero del que fue echado por sus constantes discusiones y posiciones contrarias a quienes por esas épocas conducían los destinos de la otrora gran empresa azucarera lambayecana.

Esta misma persona, quien lo acompañó en sus últimas horas de vida, revela incluso que ya la cabeza de Arbulú tenía un precio y había sido señalado para que se convierta en una nueva estadística de las autoridades policiales y del mundo del hampa, luego que a través del diario La República revelara detalles de las presuntas operaciones que Olivio Huancaruna realizaba en la zona del Huallaga, comercializando droga bajo la fachada perfecta de la comercialización del café.

Este hecho, para quien ahora evoca hechos jamás antes contados ante la opinión pública, marcó el inicio del fin de la vida del abogado lambayecano, quien a los cuatros vientos gritó y pidió el apoyo de las autoridades para evitar su muerte, debido a que empezó a recibir constantes llamadas, mensajes y hasta intentos de asesinato, como el ocurrido en pleno centro de la ciudad de Chiclayo, cuando dio cuenta que sujetos desconocidos lanzaron bombas lacrimógenas al interior de su moderna camioneta mientras sostenía una reunión en un concurrido restaurant. Días antes, desconocidos también le rompieron las lunas del mismo vehículo en la calle 7 de Enero, a pocos metros de la oficina que alquilaba.

Por aquella época, Fernando Arbulú ya se dejaba ver luciendo puesto un chaleco antibalas y no dudó en culpar a los miembros del CLAN de ser los autores intelectuales de este ataque, en el que incluso incluía al ex ministro de Salud, Hernán Garrido-Lecca, de quien siempre aseguró era uno de los socios estratégicos del CLAN. Tampoco escapó de sus cuestionamientos el actual congresista aprista Javier Velásquez Quesquén, por su nula actuación frente a la problemática azucarera desde la Comisión de Fiscalización del Congreso de la República, que entonces presidía.

Siempre polémico, Fernando Arbulú – en vida – recriminaba el accionar de empresario de la uva.

Siempre polémico, Fernando Arbulú – en vida – recriminaba el accionar de empresario de la uva.

INVESTIGACIÓN A MEDIAS

Así fue. La investigación de la muerte de Fernando Arbulú dejó muchas dudas. Este caso policial, investigado por efectivos de una unidad especializada procedente de Lima, pero ventilado en la Corte de Superior de Justicia de Lambayeque, sufrió más de una postergación.

Esto, por cuanto la confrontación entre la testigo presentada por la Policía, María Rosalía Guzmán Altamirano, y los detenidos Alipio Villanueva Pérez y Arturo Rodolfo Ancajima Salazar (en su calidad de presuntos autores del crimen), fue postergado del 31 de marzo al dos de abril (2009).

La sesión de confrontación se tenía programada desarrollar en la Sala Especial del Décimo Primer Juzgado Penal del reclusorio del Penal de Chiclayo (Ex Picsi).

Días después, la magistrada responsable del Juzgado, doctora Juanita Muñoz Mondragón, recogería las testimoniales del empresario Olivio Redublino Huancaruna Perales, así como al abogado Maxs Deyvis Ayora Inoñán. Lo curioso en este caso fue que ambos nunca fueron confrontados con la testigo principal Rosalía Guzmán Altamirano; por el contrario, se buscó desacreditarla.

Y así ocurrió, semanas después la declaración de Rosalía Guzmán dejó muchas suspicacias en el aire, cambiando su versión con el aparente propósito de querer desvirtuar o encaminar por otro lado la investigación, y de proteger o apoyar a quienes habrían resultado ser los verdaderos autores intelectuales.

Para muestra un detalle: en el caso de la muerte del abogado Arbulú, la policía logró recuperar el arma con la que fue ultimado, permanece en su poder; no obstante, jamás se supo el resultado de la prueba de balística practicada y quiénes fueron los autores materiales e intelectuales de salvaje asesinato ocurrido en plena avenida Luis Gonzáles.

Empero, esta muerte se pudo haber evitado. Una investigación periodística del programa “Apertura”, de la televisora Best Cable, reveló que el occiso había ingresado ante la Prefectura Regional documentación en la que dejaba asentada su denuncia contra el entonces grupo económico que controlaba la empresa azucarera de Pucalá, en la que el nombre de Olivio Huancaruna también figuraba.

De este hecho, su entonces pareja sentimental Fanny Delicia Salazar Niquén y su ex esposa Jannina Benuy Falla dieron cuenta, reclamando incluso una protección policial que nunca tuvieron, al ver también en peligro sus vidas.

A solo horas que retornó de Lima, Arbulú fue asesinado por sicarios.

A solo horas que retornó de Lima, Arbulú fue asesinado por sicarios.

RASTROS SANGRIENTOS

Hoy, con un nuevo gobierno en funciones, el actual ministro del Interior, Carlos Basombrío, se ha trazado en dos años cumplir la meta de frenar el accionar del crimen organizado, y hoy – a través de la investigación de ProJusticia- se ha logrado conocer que existe un interés en no permitir que la muerte de Fernando Arbulú, como la de muchas otras ocurridas en Lambayeque y otras regiones del país, queden impunes.

Es pues, es muy fuerte el rumor de que el expediente policial sobre esta cruenta muerte ha sido ya remitido en copia a la Fiscalía Supraprovincial Especializada contra la Criminalidad Organizada en Lima, estando ahora a la espera que a su vez el fiscal coordinador Jorge Chávez Cotrina disponga que desde el Ministerio Público en Lambayeque se retomen las investigaciones.

Junto a esta muerte, muchas otras, principalmente las de Jorge Sergio Yancul Zapata, Álex Roberto Minaya Delgado y Doris Yanet Ruiz Salazar. Todas ellas con un sello en común: las investigaciones arrojan que los autores intelectuales están vinculados a la azucarera Pucalá.  (Continuará)  

Empresarios del CLAN son también parte de esta historia de Huancaruna.

Empresarios del CLAN son también parte de esta historia de Huancaruna.

Maxs Ayora tendría protagonismo en esta historia de muerte.

Maxs Ayora tendría protagonismo en esta historia de muerte.

También te puede interesar...