HAY MÁS VIOLENCIA Y NO HAY ALBERGUES

En los últimos años hemos visto crudas escenas sobre maltratos a mujeres y niños. Las estadísticas de agresiones y feminicidios van en aumento; sin embargo, es poca la contribución de las autoridades por contrarrestarlas. Si bien se incrementaron las penas para quienes cometan este delito, existe – en las provincias y distritos lambayecanos- un descuido para prevenir que casos de este tipo sean parte de nuestra cotidiana vida.
No se tiene albergues especializados e implementados con servicios de calidad, mucho menos áreas con especialistas capacitados que fomenten la cultura del respeto hacia el niño y la mujer. Muestra de ello hay muchas, es hora de emprender cruzadas y acciones que conlleven a revertir este magro panorama, que nos presenta a mujeres cada vez más golpeadas, al borde de la muerte, y a menores totalmente desprotegidos, a punto de ser captados por pedófilos y maleantes.
Es hora, pues, de convocar a las instituciones públicas, privadas y ONGs que puedan respaldar un proyecto que impulse este propósito, donde mujeres, niños e incluso los varones, tengan un lugar donde busquen evitar el temor a denunciar agresiones físicas, psicológicas y violaciones sexuales.
El Centro Emergencia Mujer de Chiclayo fácilmente podría liderar este proceso, pero son muchas las dificultades que debe afrontar, como el machismo que brota en las personas que representan a nuestras instituciones. Ejemplo de ello, también se cuentan varios.
Es entonces, ante el aumento de las estadísticas de personas por asistir lo que hace urgente realizar este proyecto, de habilitar uno o dos albergues para estas víctimas, que buscan proteger su vida cuando está en riego y, mucho más, cuando no cuentan con el soporte social y familiar, y es el Estado el que pasa a tener la obligación de brindarles una protección.

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