EJEMPLO DIGNO DE IMITAR

En nuestro país, el fiel cumplimiento de las leyes y normas no es un hecho que precisamente nos haga destacar como peruanos; sin embargo, quedé ayer admirado al ver cómo ciudadanos de ascendencia oriental, muy honrosos de ellas, las acataban al pie de la letra.
El caso fue puntal y es que una pareja de japoneses me dejaron una lección de cómo los connacionales que hacen uso de sus vehículos – servicio público o no – deben actuar frente a situaciones que comúnmente vemos y criticamos, pero que pocos acatan: el manejar y hablar o chatear por celular a la vez.
No tengo vehículo y, sí, casi siempre he criticado este tipo de hechos, aunque insignificante que resulte ser, motivan que se ocasionen accidentes que hasta la tumba han llevado a muchas personas; sin embargo destaco ello por la forma tan natural en su comportamiento, que incluso en algún momento pensé estaba en otra ciudad.
Quizá no deba maravillarme, pero en este país se hace todo al revés y son poquísimas las personas que hacen las cosas bien, pensando en el resto, hasta en no dañarlos, como podría ocurrir con un accidente.
Pero, bueno, digno de imitar estos gestos, de cómo colocarse el cinturón de seguridad, orillar en plena carretera para contestar una llamada de celular, hasta intercambiar asientos para una mejor conducción del vehículo evitando las distracciones.
En ese caso, en particular, si todos los conductores fueran como ellos, imitaran lo bueno, hablaríamos de un Chiclayo y nación distintos, pero no, casi siempre – acomplejados o no – terminamos haciendo lo que nos dicta el común de la gente, sin proyectarnos en lo bien que podría hacernos sentir si cumplimos cada ley, norma o reglamento a cabalidad.

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