Dimes y diretes

Otra vez, como hace algunas semanas, José Leonardo Ortiz empezará a vivir una nueva convulsión. Ya no es el tema de la basura – que sigue ahogando a los vecinos – ya no es el tema del caos en el transporte – que nadie se atreve a tocar – tampoco es el tema de la inseguridad ciudadana – porque no existe nadie que resguarde a la gente en ese distrito – . Ahora – otra vez – son los trabajadores, los mismos que pueden poner en funcionamiento esa máquina municipal, pero también la pueden paralizar, como va a suceder hoy en reclamo al incumplimiento de los acuerdos por parte de la autoridad. Lastimosamente no es novedad que los recursos sean insuficientes para atender tantas obligaciones, es cierto que la parte administrativa tiene que hacer maravillas para cumplir con sueldos, proveedores y cosas menudas en las que se necesita gastar día a día, pero también es cierto que si existe déficit y problemas económicos, no tendría entonces por qué contratarse tantas personas que en vez de ayudar a que la institución levante o se consolide, solamente incrementan el gasto mensual y complican la situación de quienes esperan recibir mensualmente una remuneración, para poder – también – cumplir con sus obligaciones. Desde el inicio de la gestión del alcalde Epifanio Cubas, tal como lo denunciaron en forma constante, estos problemas fueron pan de cada día, porque de un momento a otro, una avalancha de funcionarios y ayayeros invadieron los pasillos municipales, y muchos de ellos no sabían ni siquiera lo que tenían que hacer o qué función debían cumplir. Eso – obviamente – generó el malestar entre los trabajadores estables, que tenían que soportar el hambre y la necesidad, mientras los recién llegados ganaban jugosos sueldos y estaban al día en sus pagos. Ahora nuevamente se repite esta situación, pero sería importante que así como lo hicieron antes, los huelguistas también tomen decisiones que – a su consideración – los pueda ayudar a mejorar la economía en la institución y sobre todo a controlar los egresos e ingresos que se registran diariamente. En la gestión pasada, un grupo de ellos conformó un comité de caja, que controlaba incluso la compra de papel para los trámites diarios. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo ahora?, ¿por qué no poner un candado a los egresos que puedan considerar innecesarios y de esta manera empezar a hacer caja para que se pueda cumplir con sus sueldos atrasados? Quizá de esta manera se tendría un mejor manejo de los recursos y podría haber incluso una mejor distribución, a fin de que se pueda cumplir con todo y con todos, porque finalmente, la más perjudicada es la población que tiene que soportar otra paralización, y el distrito, que debe de afrontar un problema más, a los tantos que ya tiene.

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